La política y los prejuicios de género

626692-genderrightsx-1383541058-154-640x480-620x330Como en muchos otros países del mundo, en México la práctica política no está exenta de prejuicios de género. Mientras que en otros países de la región hay las mujeres han accedido al cargo de presidenta: Brasil, Chile, Argentina, Nicaragua, Panamá y Costa Rica.

Aunque el avance en la participación femenina en política es notorio en una gran parte de los países del mundo, en México todavía queda mucho camino por recorrer. En la política, las mujeres siguen siendo vistas como aptas solamente para ciertas áreas o carteras ministeriales, como Salud, Educación, Relaciones Exteriores, Cultura, Turismo o Familia. Pocas mujeres han ocupado despachos como Finanzas, Defensa o Relaciones Interiores.

Los estereotipos negativos acerca de los papeles que pueden desempeñar las mujeres son un obstáculo para el desarrollo profesional de muchas de ellas, coartando el libre ejercicio de su profesión e incluso de su personalidad.

Para combatir este flagelo, en muchos países se han diseñado y puesto en práctica estrategias de discriminación positiva que buscan fomentar una participación más activa de las mujeres en la política. Las cuotas por género, por ejemplo, buscan este fin obligando a las organizaciones políticas a que un número o porcentaje determinado de sus candidatos sean mujeres.

Sin embargo, una estrategia de discriminación positiva como la anterior es insuficiente. Es necesario atacar todo sexismo y toda discriminación por género desde el sector educativo, cultural, empresarial y comunicacional. Hay que reconocer que no resulta deseable tener que imponer cuotas de género: lo ideal es que la sociedad abandone los prejuicios de género, que afectan por igual a hombres y mujeres, de forma natural y no de forma compulsiva.

Pero como sabemos que un cambio cultural de esta envergadura se tomará su tiempo, las medidas compulsivas pueden ayudar a evitar que se perpetúen las prácticas discriminatorias contra las mujeres. Desde el Estado se deberán implementar políticas cuyo fin sea la aceptación de la igualdad de género desde el mismo núcleo familiar.