La política y la cultura mexicana

Históricamente, la política mexicana ha tenido un marcado carácter personalista y autoritario. Muchos de los principales líderes políticos en la historia de México han sido militares, los cuales resultaron muy poco dados a abandonar el poder por la vía democrática.

La población originaria de México, los indígenas, también vivían en sociedades marcadamente verticales, con una estructura de clases bastante rígida. Un ejemplo de esto lo vemos en la sociedad mexica (azteca), con una monarquía electiva donde el Huey Tlatoani (emperador) concentraba todas las facultades políticas, religiosas y militares. El Tlatocán o consejo supremo asesoraba al emperador y elegía uno nuevo cuando éste moría. Entre los aztecas existía una nobleza conformada por altos funcionarios, caudillos militares y burócratas.

Con la conquista española se impuso un imperio sobre otro. Pero de muchas formas, el imperio español en México fue mucho más directo y amplio. Los aztecas prácticamente no interferían en el gobierno local de las ciudades que mantenían subyugadas, ya que les era suficiente con que éstas pagaran sus tributos y homenajes al Imperio. Los españoles, en cambio, administraban cada región y ciudad de forma mucho más metódica, implantando un sistema más invasivo.

cultureDe manera que el pueblo mexicano posee una herencia cultural que, -desde el punto de vista político-, no es muy dada a la participación pública en los asuntos de gobierno. A pesar de que se ha avanzado mucho en los últimos años en la construcción de una institucionalidad verdaderamente democrática, en la cultura política mexicana subsisten intactos ciertos comportamientos, expectativas y actitudes que distan mucho de la cultura democrática.

En la cultura política mexicana priva el clientelismo, el corporativismo, la apatía y la desesperanza. De acuerdo con una encuesta de 2003, sólo el 10% de los mexicanos dijo sentir mucho interés por la política. Estas características culturales, evidentemente, no fomentan una participación propositiva en política.

No obstante, en la cultura política mexicana resaltan como elementos positivos la creencia general en la democracia como el mejor régimen político y la tolerancia hacia las religiones y las afiliaciones políticas diferentes.